Quizás lo más cómodo sería creer que todo tiene que ver con todo. Que no existen las
coincidencias. Que las telenovelas o las almohadas están afinadas en el mismo
tono y que todo cuenta una historia; tú historia. (¿Y cómo podría una historia
cualquiera no ser parte de la infinita trama de tu vida?).
Finalmente, y en más de un sentido, todo tiene
que ver con todo. Todo es comprable y vendible, todos somos mercancías en un
mundo de mercancías. No necesariamente tiene que ser así, pero así es. (Es como
es, no como quisiéramos que fuera).
Los rostros en pantalla son hermosos, ni duda
cabe. Mujeres de enormes tetas y jóvenes de rostro varonil y abdomen de
lavadero. No como nosotros, como tú y como yo que observamos embelesados. Pausa
para beber y orinar durante los avisos publicitarios.
Quizás hay que tener mucha fe en la
interpretación para tratar de encontrar un sentido entre la avalancha de
imágenes. En un país donde NUNCA nieva, la burguesía (bastante pequeña, por
cierto) juega a confundirse con la realeza. Pero el sentido debe estar ahí, si ya
aceptamos que todo tiene que ver con todo.
Seguimos pendientes del brillo bastardo del
televisor. Los noticiarios no dicen lo esencial, nos venden una falsa imagen
del mundo. Y que importa, podemos comprarla si hacemos un poco de esfuerzo. A
nadie le interesan los calzoncillos mugrientos, así que preferimos conocernos a
través de las mentiras más o menos veladas que nos ofrece el horario estelar.
A esto hemos llegado, a intercambiarnos las
cabezas. Cerveza, nuestro punto débil.
En algún lugar – probablemente Hawai – Elvis
está vivo y se divierte viendo series viejas de los setentas. Nuestra cultura
está hecha de parches, de santacloses y vírgenes de Guadalupe, internet y
gasolineras, juegos de video y películas (mal) dobladas.
Y nosotros que queremos entender. Meter toda
esa diversidad de stock shots en un
mismo cajón. Como si así pudiéramos hallar el sentido de nuestras vidas.
(Aunque claro, todo el mundo sabe que nuestras
vidas no tienen sentido y sólo están hechas de recuerdos televisivos, en los
que todo tiene que ver con todo, pero nada con nosotros).
[caujm, cajum] AROOOOF
ResponderEliminar[cajum, cajum] ¿eh?
ResponderEliminarAsu... este... yo confieso que casi nunca veo la TV.
ResponderEliminarPor lo general la utilizo pa' ver deportes y ESPN.